Beneficios de los cambios en el estilo de vida en el paciente hipertenso

Beneficios de los cambios en el estilo de vida en el paciente hipertenso

La presión arterial elevada o hipertensión arterial es el mayor factor de riesgo de mortalidad cardiovascular; está asociada a un aumento de la incidencia de enfermedad cerebrovascular, enfermedad arterial coronaria, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal y daño a nivel ocular. Tiene una alta prevalencia, alrededor del 20% al 30% en la población general.

La Organización Mundial de la Salud considera la hipertensión como una de las causas más importantes de muerte prematura. La Hipertensión Arterial se ha dejado llamar el enemigo silencioso, porque lejos de lo que se piensa, no se acompaña de síntomas que le indiquen a la persona cuan alta esta su presión; por tanto, los dolores de cabeza, mareos, sensación de calor, falta de aire, etc.,  no se correlacionan con el grado de hipertensión.

 

La toma de la presión con un equipo adecuado y calibrado, en posición correcta, en un ambiente tranquilo, libre de ruidos, es el método más idóneo para conocer el valor de la presión arterial.  Se considera Hipertenso a todo adulto al cual se le detecte una Presión Arterial Sistólica (máxima) igual o superior a 140 mmHg. , y/o una Presión Arterial Diastólica (mínima) igual o superior a 90 mmHg. Multiplicidad de factores juegan papel de importancia para el desarrollo de esta enfermedad. Algunos de ellos a pesar de ser identificados, no se pueden modificar, así encontramos, a la Herencia, que determina el desarrollo de Hipertensión Arterial hasta de un 50% en los hijos de padres hipertensos. En referencia al género, la relación es de 2 a 1, entre el hombre y la mujer. La incidencia es mucho mayor en la raza negra en comparación a otros grupos étnicos.

 

Es importante señalar que las situaciones que inducen estrés, no condicionan por sí solas Hipertensión Arterial, siempre se asocian a otros factores, (herencia, raza, obesidad, tabaquismo e ingesta de sal). El consumo de los alimentos sin añadirle sal en su preparación y la eliminación del uso del salero en la mesa, reduce hasta en 8 mm Hg  la presión arterial. Se recomienda una dieta mediterránea, que incluye el consumo de hortalizas, frutas frescas, productos lácteos descremados, fibra dietética y soluble, cereales integrales y proteínas de origen vegetal, con menos contenido en grasas saturadas y colesterol, esto permite una reducción de la presión arterial de hasta 14 mm Hg. La actividad física aeróbica regular, como caminar, correr, montar en bicicleta o nadar al menos 30 min por día, 3 a 5 veces a  la semana reduce la presión arterial hasta 9 mmHg., y se asocia con una reducción del 20% en la mortalidad.

 

El consumo regular de alcohol, independientemente de la bebida seleccionada eleva la presión arterial. Los hipertensos bebedores habituales deberían en principio omitir, o limitarse a 1 onza de etanol; por ejemplo: 4-5 cervezas, 3 copas de vino, o 3 tragos de whisky, el beneficio de moderar el consumo de alcohol llevaría a una  disminución entre 2 y 4 mmHg. Es imprescindible insistir en el abandono del tabaco, cada bocanada al fumar cigarrillos tiene un efecto agudo en producir contracción de las arterias y  aumento de la presión arterial, además ser un factor de riesgo de enfermedad cardio-cerebrovascular y respiratoria. Aplicar las medidas anteriormente descritas conduce a una reducción de peso con una disminución de la presión arterial de hasta 20 mmHg.

 

Para lograr el control efectivo de esta afección, se requiere consultar al médico regularmente, cumplir con la toma de la medicación indicada, y el firme propósito de parte del paciente en proponerse los cambios en el estilo de vida. En conclusión, los cambios en el estilo de vida pueden retrasar o prevenir la aparición de Hipertensión Arterial en cualquier persona susceptible; retrasar o prevenir el tratamiento farmacológico en los hipertensos conocidos, y contribuir a la reducción de la  presión en pacientes hipertensos en tratamiento farmacológico, lo que permite una reducción en el número y dosis de fármacos antihipertensivos, y evitar la aparición de las complicaciones.

 

Dr. Elias Chuki Rivas

Médico internista- endocrinólogo

Investigador Clínico en Hipertensión Arterial

Jefe de la Catedra de Medicina Interna Facultad de Odontología de la U.C.V.

 

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